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Hoy inicia el primer equinoccio del año, mejor conocido como “equinoccio de primavera o vernal”. En esta época del año, por hallarse el Sol sobre el ecuador, los días son iguales a las noches en toda la Tierra.

Cada año suceden dos acontecimientos de este tipo: El de primavera (que inicia hoy) y el equinoccio de otoño u otoñal, con fechas aproximadas entre 20- 21 de marzo y 21- 22 de septiembre, respectivamente.

El concepto «equinoccio» proviene de los vocablos griegos negus: igual y nox: noche, que unidos forman la frase “igual noche”. Y, efectivamente así será, pero más allá de que en esta fecha la duración del día y la noche será la misma, ¿sabes qué es lo sucede allá arriba durante un equinoccio?

Durante un equinoccio

“Cuando ocurre un equinoccio, el sol se ubica justo sobre la línea del ecuador de la Tierra, apunta la revista National Geographic. Por tanto, los hemisferios norte y sur reciben la misma cantidad de luz solar y sombra.

La Nat Geo indica que esto hace que el terminador, la línea que divide las zonas de día y noche, pase por los polos norte y sur del planeta.

Esta división tan clara en nuestro día de 24 horas está vinculada a la misma razón por la que la Tierra tiene estaciones. El planeta gira en un eje con una inclinación de 23,5 grados respecto a su plano orbital. Esto significa que mientras la Tierra realiza su órbita de 365 días, los hemisferios se inclinan y por lo tanto están más cerca o más lejos de los rayos solares.

En otras palabras, durante el equinoccio el sol alcanza el cenit, el punto más alto del cielo en un ángulo de 90° en relación con un objeto en la Tierra. Por lo que la eclíptica, línea curva que transita el sol alrededor de la Tierra, coincide con el ecuador celeste, cuyo eje de inclinación es de 23,5º con respecto a la eclíptica.

“En ese momento, los polos norte y sur se encuentran a la misma distancia del sol y se puede distinguir la línea vertical conocida como terminador, que marca la división entre el día y la noche”, explica la Nat Geo.

Este ángulo hace que todo el planeta experimente la misma cantidad de luz y oscuridad durante un día dos veces al año. Estos fenómenos bianuales, junto con los dos solsticios del planeta, marcan el cambio de estación.

Equinoccio vernal

En el hemisferio norte, el equinoccio vernal da paso del invierno a la primavera, mientras que en el hemisferio sur, da paso del verano al otoño.

En el polo norte, el Sol pasa de una noche de 6 meses de duración a un día de 6 meses de duración, en tanto, en el polo sur, el Sol pasa de un día de 6 meses de duración a una noche de 6 meses de duración.

En el Ecuador, el Sol pasa por el cenit exactamente a las doce del día.

La Tierra no es la única con equinoccios

“Todos los planetas del nuestro sistema solar experimentan equinoccios con sus características particulares”, dice Nat Geo, y cita a Marte, que tiene una inclinación muy similar a la de la Tierra, por lo que experimenta el mismo tipo de estaciones, pero su distancia del sol implica que un invierno marciano puede llegar a durar la friolera de 154 días.

También en algunos planetas, las variaciones estacionales pueden incluso alterar la vista de estos objetos celestiales. Durante un equinoccio de Saturno, que ocurre cada 15 años terrestres, el sol brilla justo sobre los famosos anillos del planeta, bañándolos en sombras que revelan su estructura tridimensional.

También el planeta que sería una pesadilla para cualquier persona que sufra trastorno afectivo estacional (es decir, depresión invernal) es Urano. Su eje tiene una inclinación de aproximadamente 90 grados, lo que en esencia significa que gira sobre un lado durante su órbita de 84 años alrededor del sol. Esto se traduce en interminables inviernos que duran 42 años.

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