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La guerra de Rusia contra Ucrania, ahora en su segundo mes, y las sanciones sin precedentes contra Moscú tendrán un impacto significativo en los países bálticos, a pesar de que Letonia, Lituania y Estonia han reducido sus relaciones comerciales y otras dependencias de Rusia.

Una inflación de dos dígitos, no vista desde los pasados años noventa, reaparece en los tres países desde comienzos de año, a pesar de las previsiones optimistas por su PIB y otros indicadores.

Casi todas las ganancias basadas en precios actuales desaparecerán en términos reales por el aumento de costes, advierten los economistas, y algunos sectores todavía vinculados a los mercados ruso y bielorruso serán golpeados por las sanciones.

Lituania registró una inflación del 15,6 % en marzo, el mayor aumento interanual desde 1994. Estonia vio subir la suya un 15,2 % el mes pasado, mientras que los datos oficiales de Letonia, conocidos este viernes, dan un 11,5 % interanual en marzo.

En su informe trimestral sobre la economía estonia publicado antes de la invasión rusa de Ucrania, el Banco de Estonia afirmó que su economía «crecerá fuertemente este año, en más del 9 % en euros a precios actuales, pero el efecto contrario de la inflación significa que el crecimiento real será probablemente casi de cero o incluso negativo».

La institución añadió: «el precio de la cesta del consumidor subirá en torno al 10 % este año, y la parte del león vendrá de los altos precios de la energía».

El Banco de Lituania, por su parte, ve tres escenarios: «con el convencional, sobre los datos a 1 de marzo, el PIB de Lituania crecerá un 2,7 % este año, mientras la inflación se prevé del 10,5. En caso de escenario de choque, basado en predicciones e información del mercado financiero hasta el 17 de marzo, el PIB crecerá un 0,4 % y la inflación el 11,1 %».

El escenario peor contempla una caída del PIB del 1,2 % en 2022 y una inflación del 11,5 %.

Peteris Strautins, economista jefe del Luminor Bank, dijo a Efe que espera un incremento débil del PIB, entre el 1 y el 2 % para 2022. Aunque el dato de inflación de marzo no se conoce aún, Strautins espera que el anunciado incremento del gasto social público mantendrá el índice por debajo del de los países vecinos.

Su previsión está en línea con la previsión revisada del Banco de Letonia, con un PIB en alza del 1,8 % en 2022, muy por debajo del 4,2 % pronosticado en diciembre. El banco central cita la invasión de Ucrania y las sanciones como razones principales para la rebaja.

El Gobierno de Lituania propuso el 1 de abril gastar 2.260 millones de euros para reducir el impacto de la subida de los precios de la energía e incrementar la independencia energética del país, ahorrar energía e invertir en renovables.

El gasto total equivale al 4,6 % del PIB lituano (48.900 millones de euros en 2020). Como en Letonia, el paquete, pendiente de aval parlamentario, incluye subsidios para compensar el coste de la energía.

El economista del Luminor se muestra preocupado por que el alza de precios en Letonia pueda anular las subidas salariales si las condiciones perduran y conduzcan a una espiral precios-salarios.

«Desde 2011 hemos tenido un aumento regular salarial superior a la inflación. Ahora con la inflación, podemos ver salarios reales negativos», afirmó.

El Banco de Estonia recomienza prudencia al abordar las medidas del Gobierno para compensar a los hogares: «aumentar el gasto público en el mercado estonio alimentará la inflación, que ya es alta. Si el objetivo es que no haya presión extra sobre los precios, el presupuesto suplementario de 2022 debería cubrir solo los costes extraordinarios en defensa y asistencia a refugiados».

Los tres estados bálticos han visto una afluencia de decenas de miles de refugiados ucranianos.

Los expertos prevén un impacto significativo de las sanciones, aunque inferior al que podría haber tenido hace diez años porque el comercio con Rusia y Bielorrusia ha disminuido.

El banco central lituano afirma que «el impacto negativo de los mercados del este se reduce porque el comercio exterior de Lituania con Rusia cambió significativamente y las relaciones comerciales antes de la crisis eran mucho menos intensas que hace una década».

No obstante, el Banco de Lituania cree que «las consecuencias económicas de la guerra en Ucrania para los otros socios comerciales de Lituania conducirán a una caída de la demanda exterior agregada, lo que empeorará las perspectivas de crecimiento de exportaciones lituanas».

Strautins confirma que el total de las exportaciones letonas a Rusia y Bielorrusia ha caído pero advierte que dos sectores -productos farmacéuticos y maquinaria- podrían resultar afectados por la sanciones.

«La planta de reparación de lomocotoras de Daugavpils, la segunda mayor ciudad de Letonia, puede tener que despedir pronto a unos 200 trabajadores», afirmó Strautins, quien adelantó que también podría tener que anunciar despidos Riga Electric Machine Building Works, cuyo principal mercado es Rusia.

Los desafíos económicos a los países bálticos ya estaban presentes por los problemas en las cadenas de suministro y el comportamiento de los consumidores por la pandemia, cuyas restricciones se levantaron recientemente.

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