La amenaza de un cierre del gobierno federal de Estados Unidos aumentó el miércoles debido a que los legisladores no lograron llegar a un acuerdo presupuestario, con apenas dos días para que se agote la financiación.

El Congreso tiene hasta el viernes por la noche para elaborar un nuevo presupuesto a fin de evitar una interrupción repentina de la mayoría de las llamadas “operaciones no esenciales” del gobierno federal, lo que pondría a cientos de miles de trabajadores en licencia no remunerada.

Varias oficinas administrativas, parques nacionales, museos y docenas de otros servicios ya no podrían ejecutar gastos desde el fin del viernes.

Durante el cierre en el invierno 2018-2019, el más largo en la historia de Estados Unidos, de unas cinco semanas, incluso las líneas de seguridad de los aeropuertos se vieron afectadas.

A pesar de las profundas divisiones partidistas, la mayoría de los legisladores republicanos y demócratas espera evitar que se repita ese escenario, que podría causar estragos antes de las fiestas de fin de año.

Sin embargo, un puñado de republicanos se niega a aceptar el presupuesto al considerar que contribuiría a la imposición de la política sanitaria del presidente Joe Biden contra la pandemia.

En un comunicado el miércoles, el House Freedom Caucus pidió a los senadores que “utilicen todas las herramientas de procedimiento a su disposición para negar la aprobación” de cualquier acuerdo presupuestario que financie los mandatos de vacunas o su aplicación.

Varios demócratas expresaron su frustración por el estancamiento, especialmente cuando se confirmó el primer caso de la variante ómicron del COVID-19 en Estados Unidos.

“A medida que nos acercamos al invierno y nos preparamos para los efectos de la nueva variante ómicron, sería negligente cerrar el gobierno en nombre de la lucha contra un requisito de vacunación diseñado para aumentar las tasas de inmunización y salvar vidas”, advirtió el senador Mark Warner, de Virginia.

En los años recientes, los acuerdos presupuestarios en el Congreso a menudo se han hecho en el último minuto, pero a medida que aumentan las preocupaciones ante el posible incumplimiento del plazo, los economistas lanzan más alarmas sobre las posibles consecuencias.

Una semana de cierre le costaría a la economía estadounidense unos 6,000 millones de dólares, según un informe del grupo Oxford Economics.

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